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Picos, a pie y sin salirse del camino

Después de trece años de espera, el Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) llega al Parque Nacional de los Picos de Europa para ordenar desde las zonas prohibidas al ser humano a acciones tan puntuales como los decibelios máximos de una conversación. El qué está permitido y el dónde son dos de las cuestiones que subyacen en un documento que encara los últimos días de exposición pública, tras cerca de dos meses recibiendo alegaciones. Una vez aprobada, previsiblemente en 2020, la 'Constitución' de Picos regirá el primer espacio protegido de España durante un periodo de diez años.

En un Parque Nacional en el que conviven múltiples intereses, desde el turístico al ganadero, pasando por la propia conservación, el PRUG se marca la meta de la «protección» a la par que apuesta por el «desarrollo sostenible» del territorio. El punto de partida pasa por ordenar el 'tablero de juego'. Las 67.455 hectáreas de territorio se dividen así en cinco zonas, de mayor a menor protección: reserva, uso restringido, uso moderado, uso especial y asentamientos tradicionales. En la vertiente asturiana, el nivel máximo de conservación -reserva- se aplicará a más de 267 hectáreas, que quedarán cerradas a los visitantes. En esa zona se incluyen los cauces bajos del Río Dobra, Pelabarda, Junjumia y Pomperi y la zona del helero del Jou Negro. Solo las expediciones con «fines científicos o de gestión» o las actuaciones «de salvamento, policía y vigilancia ambiental» podrán sortear esa veda.

Más información: www.elcomercio.es, Gloria Pomarada

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Un grupo de esquiadores transita por el Macizo de Ándara durante la Sotres Ski Tour del pasado mes de marzo_NEL ACEBAL