Proyecto Pastor

Una tradición milenaria.
 
Una tradición secular que transmite el conocimiento a través de generaciones, un medio agreste en el que se precisa una adaptación especial.

Desde la forma de caminar por la montaña hasta la interpretación de los indicios de la naturaleza, para algo tan importante como pronosticar las condiciones climáticas que en la alta montaña cambian con rapidez. Orientarse entre una espesa niebla o saber lo que está haciendo el ganado por el sonido de sus cencerros.

Una forma de pastoreo, el 'amajadamiento', consistente en llevar al ganado a los pastos de altura durante los meses de buen tiempo para aprovechar la mayor calidad de los pastizales, lo que aumenta el rendimiento del ganado.
La estancia en los puertos, normalmente separado de su familia, obliga a un ritmo de trabajo continuo para atender al ganado, ordeñar, hacer el queso, acarrear agua, cocinar...; todo ello aprovechando las horas de sol porque las cabañas no disponen de luz.

Cuando llega la época de recoger la hierba en el valle, las mujeres reemplazan a sus compañeros en las labores del puerto, volviendo después a cambiar las actividades.

El poblamiento estacional, convertía las principales majadas en auténticos pueblos, familias enteras vivían la mitad del año en el puerto.
Estas majadas son de titularidad pública y se gestionan por los propios pastores, constituidos y organizados por ordenanzas seculares. Generalmente, los pastores se organizan por majadas, que se suelen corresponder con los pueblos de origen en los valles bajos.

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